Acerca del Hara

25.07.2020

Introducción:

Japoneses y Chinos, ponen el acento en el vientre y desde allí sienten y actúan. Esta diferencia de posturas físicas y "modos de estar en el mundo", resulta fácilmente observable hasta en la "forma" en que los samuráis solían auto-eliminarse "harakiri", donde, a través de un ritual, se cortaban el vientre.

En occidente, el Hara es totalmente desconocido, porque el centro de toda actividad está focalizado en la cabeza, y por lo tanto en el área del pensamiento.

Solamente expresiones populares como "esta situación me revuelve las tripas", pueden aproximarnos a la idea del Hara.

Ahora, la ciencia le confiere a la zona del vientre cada vez más relevancia. Actualmente se sabe que el sistema nervioso tiene un "segundo cerebro" en el intestino, que está directamente relacionado con el control de las emociones y del sistema inmunitario. Por eso cuando el miedo, la rabia o la preocupación son intensas podemos descomponernos. La salud depende en gran medida de lo que ocurre a esa altura del cuerpo.

En el idioma japonés se pueden encontrar muchísimas referencias a la barriga como un centro de gravedad del cuerpo humano, sino que incluso como una parte del cuerpo que es capaz de decidir por ella misma.

  • La frase "hara o waru" "abrirse al hara / vientre". Representa a alguien que es sincero y dice la verdad, abierta y francamente.
  • Hara ga dekite iru "el estómago está completo". Se refiere a estar completamente tranquilo en cualquier situación, el maestro, el que logra asentarse en su hara, logra experimentar una calma completa incluso frente a la muerte. En la tradición budista japonesa, se relaciona al hara con la sabiduría y la vitalidad, por eso los Budas, en figuras y estatuas, son siempre panzones.

Es el estómago el que hace que nos enfademos y es el estómago el que toma decisiones en situaciones difíciles mandando por encima de nuestro cerebro. En situaciones de riesgo o donde una persona logra "sacarnos" de nosotros mismos es cuando el cerebro, la parte pensante se apaga y da lugar a la reacción.

Los chinos llaman a este punto energético "tan-tien", "mar de chi" o "centro de conciencia". Los hindúes lo llaman "segundo chakra" y lo describen como un vórtice de energía que permite el acceso al goce y la alegría.

Hara

El camino de búsqueda de la paz interior y de la armonía perdida pasa por la comprensión y el estudio de los sistemas energéticos

El hara es considerado como uno de los aspectos más importantes de la vida de un japonés y de sus prácticas espirituales y esto está presente de manera muy profunda y arraigada en su cultura

  • Es el centro vital más importante en el cuerpo humano
  • Es el centro de la fuerza física y espiritual y fuente de la vida
  • Es el origen y reservorio del Ki
  • Es la raíz a través de la cual se extrae el poder y eslo que nos conecta con la energía universal, igual que las raíces del árbol que se hunden en la tierra para extraer el sustento.
  • Hara es como nuestro cordón umbilical y el punto de equilibrio de nuestra vida física,mental, emocional y espiritual
  • Es el sitio donde se unen la esencia, la energía y el espíritu ya que es el sitio de unión y transformación de los planos físico, energético y espiritual

Además de este centro, existen otros dos puntos muy importantes que conforman el recorrido de la expansión interna de la energía ki. Esta línea que se forma a lo largo del tronco del cuerpo físico, conecta la tierra con el cielo.

El hara es la zona dónde se realiza la digestión de la comida y dónde ésta se transforma en energía. También es la zona dónde se gestan los embriones, por lo tanto allí reside nuestra energía original o energía prenatal. Aquí los fetos reciben la mayor cantidad de energía vital necesaria para un buen desarrollo y es por donde se escapa la energía Ki de la vida al final de los días de una persona.

El hara es el punto focal de nuestra meditación (Meditación Hara DO) y acción en el mundo. Por su ubicación representa el centro de nuestro cuerpo físico. El hara está conectado con la vida, con nuestra existencia, por lo tanto con nuestro propósito de vida y nuestra alma. No es simplemente un centro físico sino que es el centro de toda vida, el centro por el que todo Ser tiene la posibilidad de consolidar su personalidad, su yo, ya que la palabra hara significa la verdadera naturaleza de uno; quien realmente es como ser humano.

El termino haraen japonéssignifica vientre "abdomen". Está ubicado tres dedos debajo del ombligo hacia adentro, o sea en nuestro interior, entre la segunda y la tercera vértebra lumbar. El objetivo de todos los ejercicios y todas las principales practicas espirituales tradicionales japonesas constituye la "recuperación" del cuerpo para volverlo capaz de sentir, reaccionar y vivir en el "aquí y ahora". Para que uno pueda crecer espiritualmente debe centrarse en el ombligo. Trabajar "desde el hara" es la forma correcta de enfocar la energía y la atención en aquello que estás trabajando.

La naturaleza misma refleja esto. Para que un árbol crezca, primero debe crecer un sistema de raíces completo. Sin esto es probable que el árbol se vea afectado por cada pequeño cambio de clima que se mueve alrededor de él.

Cuando conseguimos encontrar y asentarnos en el punto hara, la mente no tiene lugar para quedarse quieta porque está en todas partes, completamente en unión con el universo. Está abierta y a gusto. Esto es: hara. En este punto, la mente ya no está enfocada en un punto sino que se fusionó con todo. Nos hemos dado cuenta de nuestra verdadera naturaleza. Aquí la mente nunca duda ni se detiene. Es como el agua, cuando se encuentra con una roca, fluye alrededor de los obstáculos.

Estando enfocada en el hara la persona no se desborda por los problemas ni se deja voltear por los "golpes de la vida". Se mantiene firme porque comprende que en la existencia hay cambios y que debemos adaptarnos a esos cambios.

El desarrollo del Hara nos enseña las lecciones de:

  • Permanencia y relatividad: Nos muestra que nada es permanente que todo cambia, se transforma y transmuta. Nos enseña entonces cómo fluir con la corriente constante del cambio en lugar de intentar combatirla y cambiarla como estamos haciendo actualmente.
  • Polaridades: Los seres humanos siempre estamos suspendidos entre los polos arquetípicos del cielo y la Tierra, el espacio y el tiempo. Estos polos nos atraen desde sus posiciones ventajosas: el cielo nos impulsa hacia ideales superiores y la comunión última con el espíritu; la Tierra nos atrae hacia el deseo de éxito, poder, riqueza y longevidad. La dualidad cielo y Tierra se representa en nuestra limitada existencia espacio-temporal en la Tierra.

Esta dualidad nos crea en el interior un abrumador conjunto de tensiones, cada una tirando hacia su dirección. La vida de un hombre o una mujer es una lucha por integrar esos arquetipos. Podemos engañarnos a nosotros mismos pensando que esos dominios existen fuera de nosotros, pero de hecho el cielo y la Tierra son dominios que están en el interior de nuestras conciencias. Por lo tanto, la vida en sí misma es un intento por integrar esos dos polos antagónicos y complementarios.

Con frecuencia cedemos ante uno u otro, abandonando la Tierra por el cielo, o renunciamos al cielo por las tentaciones de la Tierra.

¿Dónde se encuentra el equilibrio y la integración? La respuesta es: en hara. Hara es el modo de integración donde se armoniza la dualidad de la vida. Es nuestro centro espiritual, y nos da paz y equilibrio. Por lo tanto, el oriental cultiva una actitud que intenta que cada movimiento y acto proceda de su hara.

El hara es el centro de gravedad del cuerpo desde donde parten todas las acciones, por lo que debe ser entrenado y fortalecido. Para entrenarse nos sentamos y nos enfocamos en la zona debajo del ombligo. Después de mucha práctica, permitimos que la mente viaje libremente sin distracciones, ya que ahora la persona se ha convertido en hara.

Con el cultivo del Hara en la Meditación Hara Do, la conciencia logra centrarse en el hara y este se siente muy estable y lleno de energía. Si esta zona se encuentra débil, el cuerpo entero tenderá a desequilibrarse y consecuentemente se debilitará. Con un Hara débil, los movimientos físicos se realizarán de una manera muy inestable y ante cualquier situación de stress el cuerpo responderá de una manera imprecisa e incluso la mente se sentirá confusa.

Los maestros taoístas y budistas instruyen a sus alumnos a centrar la mente en el ombligo. Esto ayuda a controlar los pensamientos y las emociones. Actuar desde el hara se considera relacionado con estados superiores de conciencia o samadhi. Hara quiere decir "la intención verdadera", a la hora de hacer algo. Cualquier acción o gesto se vuelve más preciso, eficaz y consciente cuando se realiza desde el hara y la atención.

Cuando el hara es desarrollado nuestro Ki aumenta, dándole más fuerza al cuerpo. El ki nos mantiene vivos, conectados con el momento presente. Estamos conectados con lo que está pasando alrededor, el Ki nos mantiene alerta a nuestro entorno y en comunicación con todo lo que podemos ver y lo que no podemos ver pero que somos capaces de percibir. La energía es la fuerza primordial de la vida la cual recarga cada célula y tejido del cuerpo vivo activando sus funciones vitales.

La Meditación Hara Do nos devuelve a nuestro hara y así rompemos con la ilusión. Entendemos y vemos el mundo como realmente es. Se une el cielo con la tierra. Aprendemos a disfrutar de los placeres terrenos y elevados sin división: una buena comida, una buena película, ir de compras pero también meditar, armonizarnos, lograr una mente vacía, contemplar todo lo que un atardecer nos ofrece. Comenzamos a fluir y estar conectados con la vida. Distinguimos aquello que realmente es (realidad) de aquello que creemos que es (ilusión).

La energía que estaba derrochándose es devuelta a nosotros y solo por eso ya obtenemos un incremento energético. Toda esta energía ahora la podemos aprovechar en lo que estamos haciendo aquí y ahora en el presente.

Descubrirás que ahora logras realizar todas las actividades del día sin agotarte y, llegada la noche, esta energía se apacigua ya que no hay nada que la altere, porque el día se ha terminado y con él tus actividades. Llega el momento de relajarte y descansar durante toda la noche, logrando así un ciclo de renovación y aumento constante de nuestra energía personal.

Según los maestros taoístas y budistas, concentrarse en el Hara (tantién en chino) ayuda a controlar los pensamientos y las emociones. Quien está conectado con su Hara,l experimenta seguridad física y mental. Es capaz de desarrollar su potencial y siente que controla las riendas de la vida

Conexión con la tierrra

Los maestros de taichí, chi kung y otras disciplinas orientales insisten en la necesidad de asentarse y enraizarse en la tierra. Este objetivo se cumple a través del trabajo con el tantién. Los antiguos sabios taoístas ubicaron en el tantién, el laboratorio donde se combinan las energías del individuo con las procedentes del cosmos a través del aire o de los alimentos. Sólo en este "taller alquímico" podía elaborarse el elixir de la inmortalidad. En la cultura Chinahistóricamente, la primera descripción detallada del Dantian (otro modo de referir al hara o tantien) se encuentra en el Laozi del siglo III EC, y se traduce como «mar de la energía», y también como «Campo del Elixir»

En el campo de la medicina tradicional China, el Tan Tien es conocido como «campo de cinabrio», y esto es muy curioso ya que el cinabrio es un mineral que se obtiene a partir del mercurio y que se empleaba en la elaboración alquímica del elixir de la inmortalidad y se consideraba como la materia principal de la piedra filosofal.

Por lo tanto, puede entenderse como un lugar en el cuerpo donde se crea el elixir de la vida

En el nivel corporal significa reforzar la estabilidad física a través de la conciencia del centro de gravedad, tanto estando quieto como en movimiento.

En el nivel mental implica tomar contacto con la realidad en el aquí y ahora. Para ello se acalla el parloteo de la mente y se refuerza la percepción del propio cuerpo y del espacio que lo rodea.

En el nivel cósmico, el cuerpo está expuesto a las energías del Cielo y la Tierra, del Macrocosmo y el Microcosmo. El hara recibe la energía de la Tierra. Es el vínculo con nuestra naturaleza básica y está detrás del instinto de supervivencia y de la sexualidad.